Antes de pensar en frameworks o en el fit interview, tu CV tiene que pasar un filtro que dura segundos. Un recruiter revisa cientos de CVs por posición, y la mayoría se descarta por razones que no tienen nada que ver con la experiencia de la persona.
1. Bullets que describen tareas en vez de resultados
"Responsable de coordinar el equipo de ventas" no dice nada. "Lideré un equipo de 8 personas y aumenté las ventas del trimestre en 15%" sí. Cada bullet debería responder: qué hiciste, cómo lo hiciste, y qué resultado cuantificable tuvo.
6 segundos
es lo que en promedio dura el primer vistazo a un CV, según estudios de reclutamiento corporativo.
2. Un CV genérico para todas las firmas
McKinsey, Bain y BCG no valoran exactamente lo mismo, y un banco de inversión todavía menos. Un CV para consulting destaca liderazgo y resolución de problemas ambiguos. Uno para banca destaca precisión técnica y capacidad analítica bajo presión. Uno para CPG destaca ownership de marca y resultados comerciales medibles. El mismo CV para las tres industrias es una bandera roja.
3. Demasiado texto, muy poco espacio en blanco
Si tu CV parece un muro de texto, no se lee, se hojea. Usa espacio en blanco a tu favor: máximo una página (dos si tienes 8+ años de experiencia), bullets cortos, y jerarquía visual clara entre secciones.
4. Historias irrelevantes al rol
No todas tus experiencias merecen espacio. Prioriza las que muestran las competencias que la firma busca: liderazgo, ambigüedad, impacto cuantificable, trabajo en equipo. Una experiencia interesante pero irrelevante le resta espacio a una que sí importa.
5. Errores de formato que parecen descuido
Tiempos verbales inconsistentes, fuentes distintas entre secciones, fechas que no cuadran. Nada de esto habla de tu capacidad real, pero sí de tu atención al detalle, y en consulting eso pesa.
Un CV no te consigue el trabajo. Pero un mal CV sí te puede sacar del proceso antes de que alguien lea el resto.